¿Por qué escribir?
Y… ¿por qué no?
Al plantearme este cuestionamiento inevitablemente me viene a la cabeza algo que leí en “Diablo Guardián” de Xavier Velasco, cuando Pig descubre que escribir es una buena forma de transparentarse, de estar sin nunca estar. Es como hacer trampa: se puede hacer, decir y decidir todo lo que en el mundo real nadie hace, ni dice, ni decide por cuenta propia. Velasco también plantea que para escribir es preciso poseer un detector de mierda, innato y a prueba de golpes.
MIERDA!!!!
Creo que sí cubro el perfil. Además, en medio de éste bajón (que hurgando en mis diarios de años anteriores descubrí que es una tendencia cíclica en mí), me sirve como terapia ocupacional…
O mi detector se volvió loco o de plano estoy jodido. Mierda. Todo está hecho mierda. Huele a mierda y me estoy empezando a cansar de que todo se llene (y lo llene) de mierda.
Ésta paginita es el resultado de una búsqueda interna para salir adelante. Hace ya varios años, mi maestra de pintura me recomendó tener siempre a la mano un cuadernito para hacer anotaciones: sueños, pensamientos, proyectos. Todo sirve a la hora de perseguir el ¡EUREKA! Así que le hice caso.
Cuando solía vivir en Buenos Aires, en la esquina de Coronel Díaz y Peña (Coronel Díaz 2395 6ºA para ser más exactos), me encontré a pocos locales de mi edificio una papelería genial. OBVIO llené la mochila de cuadernitos padriurix y empecé a escribir. O mejor dicho, a hacer(me) trampa. A crear un mundito aparte para no sentir tan gacho el contacto con la realidad. Se me hizo una práctica constante, y de los cuadernitos brinqué acá. La modernidad, you know.
Así que bueno, mientras sea capaz de detectar la mierda (como lo que leí en El Universal en línea hace unos minutos, que el mierda de Rafael Quintero Curiel se chingó siete celulares en una reunión de alto nivel en U.S.A) aquí seguiré, inventando historias que me lleven a pasear lejos de la inmundicia en que vivo (vivimos).
¿puedo vomitar?

* Rafael Quintero Curiel es (o mejor dicho, era) subdirector de Coordinación y Avanzada del área de Comunicación Social de la Presidencia. En una reunión de la cumbre de ASPAN -Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte- en New Orleans, se le hizo muy fácil clavarse 7 celulares de la delegación de Estados Unidos. Las cámaras de seguridad lo captaron TO-DI-TI-TO. El servicio secreto lo siguió al aeropuerto, lo interrogaron. Él negó todo. Obviamente, después de que le enseñaron las imágenes, torció las manitas y dijo que los había tomado “sin querer queriendo“. ¿Y alguien se atreve a decir que no vivimos en un país de mierda?
* “Diablo Guardián” de Xavier Velasco, se ganó en el 2003 el Premio Alfaguara de Novela. Es un libro BUENISIMO, en la lista de mis favoritos y, obvio, un imperdible. Lean, lean, lean.

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